Esta señora rusa, cuyo nombre significa Esperanza, tuvo en su matrimonio 18 hijos y a la muerte de su marido tomó las riendas de los negocios, tenía entonces 43 años. Murió a los 63 de tuberculosis en Niza, Francia. En esa etapa de su vida fue mecenas de importantes compositores: Rubinstein, Debussy y Tchaikovsky.
Nadezhda asignó a Tchaikovsky una gran paga anual, de tal manera que el compositor podía estar dedicado sólamente a componer. Jamás se conocieron, se relacionaron por correo, pero un hijo de ella y una sobrina de él contrajeron matrimonio.
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Odette. Imagen del programa de mano |
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Sigfrido, Odette y Rothbart. Imagen de El Boletín del López |
El lago de los cisnes es el primero de los 3 ballets que compuso Tchaikovsky. Narra la historia de Odette, joven reina víctima de un hechizo, y Sigfrido, príncipe enamorado de ella. La trama es típica del romanticismo, incluido su final. La música va envolviendo y guiando al espectador de tal manera que te incorpora a las escenas. La coreografía original, obra del checo Reisinger, no fue muy aclamada siendo la más representada la de Petipa, un francés que acabó huyendo de España por un lío de faldas con la esposa del marqués de Chateaubriand.
De la representación de la obra por el Ballet Estatal Ruso de Rostov, con coreografía de Petipa, mi retina quedó marcada con la puesta en escena de 20 bailarinas, los pasos de 4 de ellas, los bailes de Odette, Odile, Sigfrido y Bufón. Pero también mi oído con la música y el contínuo disparar de una cámara de fotos y la merienda de pipas de girasol que se dio la hija del fotógrafo.
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Cisnes en la orilla del lago |