Seguidores

SEGUIR Mi viaje a Itaca

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Trabaje, pero seguro

De pequeño solía hacer muchas trastadas y comencé a salir casi indemne desde que apareció en la televisión un anuncio que velaba por la seguridad en el trabajo.

Me he acordado de ello al tener conocimiento de que dos arriesgados y valientes norteamericanos rescataron a un ciervo de las heladas aguas del río Patapsco, en el estado de Maryland, Estados Unidos, utilizando una barca hinchable y ante el asombro de curiosos, bomberos y responsables de Recursos Naturales de Maryland, estos sin saber cómo actuar mientras el animal desfallecía.

Quizá por llevar el reglamento a rajatabla, quizá por el ridículo tan espantoso, el caso es que nada más pisar tierra firme los aguerridos rescatadores, el jefe de Recursos Naturales les impuso una multa a cada uno de 90$ por no utilizar chaleco salvavidas en el rescate, y el asunto no está cerrado todavía puesto que deben comparecer ante un tribunal. Por cierto, el ciervo era una hembra preñada.

Valientes bomberos extremeños. Carnaval de Badajoz

Listo para el rescate. Río Guadiana en Badajoz

jueves, 16 de diciembre de 2010

Nadezhda von Meck

Esta señora rusa, cuyo nombre significa Esperanza, tuvo en su matrimonio 18 hijos y a la muerte de su marido tomó las riendas de los negocios, tenía entonces 43 años. Murió a los 63 de tuberculosis en Niza, Francia. En esa etapa de su vida fue mecenas de importantes compositores: Rubinstein, Debussy y Tchaikovsky.

Nadezhda asignó a Tchaikovsky una gran paga anual, de tal manera que el compositor podía estar dedicado sólamente a componer. Jamás se conocieron, se relacionaron por correo, pero un hijo de ella y una sobrina de él contrajeron matrimonio.

Odette. Imagen del programa de mano
Sigfrido, Odette y Rothbart. Imagen de El Boletín del López



El lago de los cisnes es el primero de los 3 ballets que compuso Tchaikovsky. Narra la historia de Odette, joven reina víctima de un hechizo, y Sigfrido, príncipe enamorado de ella. La trama es típica del romanticismo, incluido su final. La música va envolviendo y guiando al espectador de tal manera que te incorpora a las escenas. La coreografía original, obra del checo Reisinger, no fue muy aclamada siendo la más representada la de Petipa, un francés que acabó huyendo de España por un lío de faldas con la esposa del marqués de Chateaubriand.

De la representación de la obra por el Ballet Estatal Ruso de Rostov, con coreografía de Petipa, mi retina quedó marcada con la puesta en escena de 20 bailarinas, los pasos de 4 de ellas, los bailes de Odette, Odile, Sigfrido y Bufón. Pero también mi oído con la música y el contínuo disparar de una cámara de fotos y la merienda de pipas de girasol que se dio la hija del fotógrafo.

Cisnes en la orilla del lago