Seguidores

SEGUIR Mi viaje a Itaca

lunes, 10 de diciembre de 2012

Cambio Climático

Desde los años 70 del pasado siglo, más de 40 años ya, se vienen celebrando reuniones y conferencias que versan sobre el medio ambiente. Unas con más éxitos que otras pero con un objetivo común, el de concienciar a la población sobre el paulatino deterioro de nuestro espacio común así como el de proponer soluciones globales a un problema global que no conoce fronteras. Al final resulta que la contaminación es difusa, se extiende.



Hace unos años un compañero y amigo me relataba cómo en una de aquellas, en una ciudad española, se veían más limousinas y coches oficiales de alta gama que en la puerta del casino de Montecarlo. Pero su relato iba más allá, pues entre buffetes y agasajos la cosa se fue muy muy lejos. Todo por la lucha contra el cambio climático.

También leí, con horror, el número de asistentes a la cumbre de Johanesburgo, en 2002, denominada Segunda Cumbre de la Tierra, 6000 de 180 países, una media de 300 por país entre representantes gubernamentales, ONGs, sindicatos y medios de comunicación. Los logros: para el planeta y sus pobladores ninguno; para los asistentes, comilonas y agasajos por doquier. Vamos, como para arreglar esto del clima, biodiversidad y demás zarandajas.



Se pasó de asistir unos 1.000 delegados en 1995 en Buenos Aires, por eso de las emisiones a la atmósfera, al máximo de 24.000 en 2009 (Copenhague). La crisis ha hecho que disminuyan desde entonces. Así se explica que a la última, en Doha, hayan asistido unas 17.000 personas.

Y visto lo visto, un incauto, Richard Tol profesor de economía en la Universidad de Sussex (UK) y de economía del cambio climático de la Universidad de Amsterdam (NL), ha tomado lápiz, papel y como todo se pone en internet ha calculado que la Convención Marco de la ONU contra el Cambio Climático ha organizado, desde 1995, 682 reuniones. 107 en 2012 (más de una a la semana). Que vida más estresante, salgo de una y me meto en otra. Unos 1.000 Millones de dólares en gastos, poca cosa,1.2 millones de euros por reunión. Sin embargo lo curioso del estudio es que a medida que pasan las Cumbres, más asistentes, más gastos y menos resultados, pues la probabilidad de alcanzar acuerdos disminuye a sólo un 2%.
Y luego hablamos de eficiencia energética, sostenibilidad y de lo que querais.

Feliz Navidad








lunes, 19 de noviembre de 2012

Y además divulgador

La informática está suponiendo un antes y después, entre otras, en las relaciones interpersonales. En pleno apogeo las redes sociales hacen posible poner en contacto y compartir información, al tiempo, a personas alejadas entre sí no ya en la Tierra, sino fuera de ella; últimamente astronautas en la Estación Espacial Universal (ubicada en la termosfera) comparten impresiones y fotografías con sus seguidores en la Tierra.

Un blog tiene su origen en la necesidad de comunicarnos. Emitimos nuestra opinión, vivencias, experiencias, habilidades. Nos gusta sabernos leidos. Colocamos un contador de visitas,  publicitamos nuestros seguidores, seguimos a amigos y también a desconocidos, admitimos comentarios y nos sentimos orgullosos. Algunos lo utilizan para promocionarse.

Cuando ese blog adquiere relevancia por cuanto al número de seguidores, entra la tentación de creernos en otro escalafón y puede que alguien hasta se lance y ... zas soy creador de opinión y experto. Experto en lo que sea, total en la web encuentro de todo. Y ahora comienza el problema, no para él, sino para sus seguidores.

Sin preocuparse de si es cierto o no, el autoproclamado divulgador vierte su verborrea en forma de texto e imágenes y ahí queda eso. Y no pasa nada, sólo que está engañando.

Un divulgador debe beber de los profesionales, contrastar información, hacer crítica de la misma, seleccionar lo más relevante y con todos estos ingredientes compartir y presentar el resultado, en forma de información u opinión, a la sociedad especializada o no. También indicar de dónde obtiene la información no original suya. Y quizás lo más importante, no plagiar ni adjudicarse lo que no es propio.

Batolito de Trujillo desde el Convento de La Coria. Trujillo. España

Porque suele haber alguien que lee o escucha al autoproclamado divulgador.

Porque la web no es un coto cerrado y todos tenemos acceso casi a todas las webs.

Porque la ignorancia es muy atrevida.

Porque el suelo no es un elemento de la geología.

Ya no te sigo.